No confíes en mi voz… a veces miente…Mírame a los ojos… ellos nunca engañan…Presta atención a mi letra… esa soy yo…
Enciende tu bombilla  


Que ande perdida en el País de Nunca Jamás no quiere decir que no piense en vosotr@s.


Quiero daros un besazo inmenso a tod@s y POR SUPUESTO mandaros mis mejores deseos, no solo para estas fechas señaladas, sino para todos y cada uno de los días que nos quedan por vivir.


LUZ, PAZ Y AMOR

Carmen

Solo por un tiempito

11 bombillas encendidas  

Me iba a ir sin decir adiós… pero no habría sido justo.

Tengo una más que evidente falta de motivación y, si no cierro definitivamente este blog, es porque confío en que la inspiración regrese algún día (debió irse a por tabaco y se habrá perdido la pobre). Siguiendo mis propios consejos me limitaré a no actualizar durante un tiempito, pero no lo voy a eliminar.


Os prometo que estoy bien, no es más que una crisis bloguera.

...Besitossssssssssss...

Carmen

Resumiendo...

10 bombillas encendidas  



El mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños

Paulo Coelho

PRESUNTOS IMPLICADOS - Gente

5 bombillas encendidas  

Hace ya un tiempito que busco esta canción para agregarla a mi reproductor, pero no la encuentro.

Hasta que lo consiga, os dejo el vídeo

… hay ángeles entre nosotros…

Os acomodo en un rincón de mi corazón

Carmen

MARAVILLOSA CRIATURA

4 bombillas encendidas  


Os dejo la traducción de Meravigliosa creatura, de Gianna Nannini. La conoceréis seguro porque fue la canción utilizada en la publicidad de Fiat Bravo del año pasado. Está en mi reproductor si os apetece oírla.

Ni que decir tiene que es preciosa.

Sarinha, para una vez que hablas sobre Amor mira la que has montado, ahora voy yo y encima te regalo una traducción.

Volvoreta, también va para ti. El mundo va a seguir girando y el reloj no tiene ninguna intención de pararse… levántate y sigue andando mi niña.


MARAVILLOSA CRIATURA

Muchos mares y ríos
Atravesaré
Dentro de tu tierra
Me reencontrarás
Remolinos y tempestades
Yo cabalgaré
Volaré entre los rayos
Para tenerte

Maravillosa criatura
estás sola en el mundo,
Maravilloso miedo
de tenerte cerca
Ojos de sol
me queman en medio del corazón
Amor a la vida maravillosa

Luz de mis ojos
Brilla sobre mi
Quiero mil lunas
Para acariciarte
Pendo de tus sueños
Velo sobre ti
No te despiertes, no te despiertes
todavía

Maravillosa criatura
estás sola en el mundo,
Maravilloso miedo
de tenerte cerca
Ojos de sol
me tiemblan las palabras
Amo a la vida maravillosa
Maravillosa criatura
un beso lento
Maravilloso miedo
de tenerte cerca
De repente
tu bajas al paraíso
Muero de amor
maravilloso

Maravilloso...

ACERTIJO 2

7 bombillas encendidas  

Vale, creo que como inauguración de este nuevo apartado me pasé un poco y escogí un acertijo más bien complicado. Yo prometo que sigo trabajando en él (me cuesta pero lo conseguiré… no sé cuándo, pero lo haré… aunque tarde un año entero… o dos…)

Lo vuelvo a intentar, esta vez con uno mucho más ameno y con bastante más intriga. Quizás lo conozcáis.

Ahí va: y recordar NO HACER TRAMPAS (sino no es divertido!!)

Una mujer, mientras asistía al funeral de su madre, vio a un hombre que no conocía. Pensó que ese era el hombre de su vida, tanto que se enamoró de él en aquel momento, pero no le pidió ni nombre ni teléfono y ya no pudo verlo de nuevo. Unos días más tarde, esta mujer mató a su hermana.

PREGUNTA: ¿por qué la mató?



No se trata de una pregunta trampa, ninguna de las palabras utilizadas en el acertijo tiene doble sentido

Os doy un consejo, pensad lo justo, no estéis horas intentando encontrar la respuesta porque lo haréis y os encontrareis con una “sorpresita” cuando dé la solución. Se trata de pensar como mucho 5 minutos y decir lo que se os pase por la cabeza. ¿Os atreveis?

Yo no lo acerté

Carmen

ACERTIJO 1: El acertijo de Einstein

4 bombillas encendidas  

Venga, vamos a darle un poco de vidilla a este blog.

Abro una nueva sección: ACERTIJOS.

Solo hay una regla: NO SE PUEDE HACER TRAMPA, así es que comeros el coco como pienso hacerlo yo (nada de “viajecitos” al Google para encontrar la respuesta).

Aquí va el primero: ¡¡¡DIVERTIROS!!!


EL ACERTIJO DE EINSTEIN

(Cuando Einstein propuso este acertijo aseguró que solo el 2% de la población mundial conseguiría encontrar la solución… con todos mis respetos, permitidme que lo dude. Es sólo lógica, pura y dura. Un papel, un boli y un poquito de paciencia… A mí, personalmente, me encantan estos retos)

Tenemos 5 casas de cinco colores diferentes y en cada una de ellas vive una persona de una nacionalidad diferente.Cada uno de los dueños bebe una bebida diferente, fuma una marca de cigarrillos diferente y tiene una mascota diferente.


Tenemos las siguientes claves:


1. El británico vive en la casa roja.
2. El sueco tiene un perro
3. El danés toma té.
4. La casa verde esta a la izquierda de la blanca.
5. El dueño de la casa verde toma café.
6. La persona que fuma Pall Mall tiene un pájaro.
7. El dueño de la casa amarilla fuma Dunhill.
8. El que vive en la casa del centro toma leche.
9. El noruego vive en la primera casa.
10. La persona que fuma Brends vive junto a la que tiene un gato.
11. La persona que tiene un caballo vive junto a la que fuma Dunhill.
12. El que fuma Bluemasters bebe cerveza.
13. El alemán fuma prince.
14. El noruego vive junto a la casa azul.
15. El que fuma Brends tiene un vecino que toma agua.


PREGUNTA: ¿Quién es el dueño del pececillo?


¡¡A trabajar neuronitas!!

Carmen

¿CUÁNTO CUESTA TU VIDA?

4 bombillas encendidas  

Os dejo un enlace al blog de un amigo. Se trata de la llamada desesperada de unos padres que luchan porque su pequeño pueda seguir viviendo.


Sí, ya sé que por desgracia hay mucho fraude (éste es un caso real y documentado). También sé que no es el único en estas circunstancias y que muchísima gente depende de una jodida y sucia cantidad de dinero para poder seguir con vida. Por supuesto que sé que no puedo salvar al mundo y que lo más cómodo es girar la cara para no sufrir por las circunstancias ajenas… pero… ¿acaso pensáis que con una venda en los ojos todo ira mejor?


Creo que es mejor que no diga nada más, vedlo y haced lo que creáis oportuno




Carmen

El juego de Geri

6 bombillas encendidas  

Bueno, últimamente me ha dado por los vídeos. Esta vez os dejo un corto de Pixar que a mí me parece entrañable y maquiavélico a la vez, jeje, adoro a este abuelito cabroncete…
Espero que os guste.

Mi maravillosa mamá apurada, te lo dedico a ti en especial, a ver si con esto consigues sonreír un poquito, todo es relativo mi niña; al mal tiempo buena cara, después de la tormenta SIEMPRE llega la calma… no hay luz sin oscuridad

BESITOSSSSSSS



Carmen

¿LLUEVE?....... SONRÍE

Enciende tu bombilla  


Clásico entre todos los clásicos. Jamás entenderé cómo Gene Kelly no se rompió mil huesos bailando claqué bajo la lluvia, sencillamente magistral


¡DISFRUTADLO!... y lo dicho… ¡SONREID!


(Apagad el reproductor de bajo)


Carmen

Cordero con piel de lobo

4 bombillas encendidas  


En lo que llevo de vida he dicho mil tonterías (bueno, mas bien cien mil) y he hecho otras tantas (vamos, de nuevo cien mil). Últimamente uno de mis hobbies preferidos es descubrir si mi paso por la vida y el recuento de las patadas recibidas me ha servido para aprender y madurar o si me estoy limitando a poner la otra mejilla y dejar que me sigan abofeteando sin hacer nada al respecto. Teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de hostias me las meto yo solita me parece interesante sentarme y recapacitar un poco, y en ello estoy.

Mi vida, a día de hoy, parece más el guión de una peli de Almodóvar, que la de una respetable madre de 35 años que debería tener los pies más que asfaltados a la tierra. Surrealismo lo mío, he de reconocerlo.

El caminito de rosas ese yo no lo encuentro, eso o que me gustan demasiado las zarzas y los puercoespines. No, my life fácil fácil, lo que se dice fácil, mucho no ha sido, ni lo sigue siendo. Soy un puñetero desastre, caótica, desordenada y algo neurótica. Mi mente está desaliñada y muy, pero que muy mal organizada. Siempre me dejo llevar demasiado por mis sentimientos y por mis impulsos y la verdad es que no me da demasiado buen resultado.

Avergonzarme me avergüenzo de infinidad de cosas y, lo cierto es que, si miro hacia atrás, hay demasiado de lo que no me siento precisamente orgullosa. ¿Arrepentida?, bueno, creo que de lo único de lo que debo hacerlo es de no haber sabido aprender antes y de haber cometido una y otra vez los mismos errores, incluso de seguir repitiéndolos. Patadas nos dan a todos, eso está clarísimo, pero envidio a esas personas iluminadas que son capaces de rectificar a la primera y poner fin a lo salvaje a una situación-sentimiento-pensamiento que no hace más que traer mierda a su existencia. Yo no soy así, soy muchísimo más vulnerable y cobarde que todo eso. Busco el camino fácil, el de la costumbre y el conformismo, el de “bueno, qué le vamos a hacer si soy así de patética”. Creo que prefiero bloquearme y estancarme antes de dar un paso hacia delante que quizás me ayudara a encontrar un sendero más amable.

En resumidas cuentas, ¿he aprendido algo?: SÍ, por supuesto que sí. El pasado ya no lo puedo cambiar, y ahí quedará en mi conciencia para el resto de mis días, pero creo que, poquito a poco, voy abriéndome y dulcificándome (que falta me hacía). Mis índices de hostilidad habían sobrepasado ya fronteras y mi insociabilidad ya era indefendible. He hecho mucho daño en mi vida (sin maldad y sin pretenderlo, eso lo puedo asegurar), soy consciente de ello y a eso sí que le estoy poniendo solución. A la persona a la que más daño he hecho y a la que más he destrozado ha sido a mí misma y ya me he cansado de flagelarme. Es imposible querer a quien tienes al lado si eres incapaz de sentir el más mínimo aprecio por ti misma. Mil veces me han llamado amargada y me dolía mucho… pero era cierto. Ayer mismo, hablando con una amiga, me di cuenta de cuánto había cambiado, afortunadamente para bien. Siempre he estado “sola” porque he querido, porque me lo he buscado. Nunca me he sentido merecedora del cariño ajeno, y muchísimo menos de su respeto. Afortunadamente en la actualidad me rodeo de personas positivas y llenas de luz que, por increíble que parezca, siempre han creído en mí y han sabido ver y diferenciar a esa Carmen que permanecía asustada y temblorosa en la sombra. Esa Carmen que, aunque yo misma no fuera capaz de aceptar, siempre ha existido y de la que me siento orgullosa porque me hace sentirme llena. Un cordero con piel de lobo (como siempre al revés que todo el mundo, lo hago por purito vicio). He aprendido a dejarme querer, a recibir palabras de cariño y abrazos sinceros. Ahora sé escucharme, soy un pelín más permisiva conmigo misma. Me he dado cuenta de que sé sonreír…

Problemas sigo teniendo cien mil quinientos (insisto, como todo el mundo), y todavía me queda un duro trabajo para luchar contra ellos. Sin embargo hoy voy a aceptar esa rosa que me regalo a mi misma. Estoy cambiando, por fin empiezo a aprender a quererme, aceptarme y respetarme. Media batalla ganada. Empiezo a abrir puertas a patadas. Destrozo ladrillos. Mi escudo se va derritiendo. Respiro.
¡¡SIGO VIVA!!
Carmen

AMY WINEHOUSE - Rehab

2 bombillas encendidas  

De esta chica puede decirse mil cosas, lo que está clarísimo es que, guste o no guste, no deja indiferente a nadie. No voy a entrar al trapo en comentarios respecto a su obsesión por arruinar su vida, lo que es evidente es que una persona que empezó a autolesionarse siendo una niña no está muy bien… o ha tenido una infancia de mierda… vete tú a saber.
A mí, personalmente, me matarían a pedradas si confesara mis pecados, por lo cual no seré yo quién la juzgue, que cada palo aguante su vela.
Para mí, lo que es irrefutable es que como cantante y compositora es, sencillamente, GRANDE.
Os dejo el video de una canción de hace ya un tiempito. Me encanta, en ella interpreta a la perfección cada una de las palabras que pronuncia. Omito la traducción por purita sensiblería, solo os digo que la letra es la crónica de una autodestrucción más que anunciada… ¿será que pide ayuda a gritos y nadie sabe escucharla?... (A mí es que esta chica me recuerda demasiado a Kurt Cobain… esperemos que ella decida “salvarse”)


(Apagad el reproductor de bajo si os apetece verlo)


Besitossss

Carmen

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡SINGLES!!!!!!!!!!!!!

2 bombillas encendidas  


Vale, ya lo sé, ésto debería haberlo hecho mucho antes, pero es que soy un puto desastre y se me acaba de ocurrir AHORA!! (burrica que es una)


Hoy C9 (televisión autonómica de la Comunidad Valenciana) a las 22:15 estrena SINGLES, serie producida por mi amigo Kiko Martínez.


Evidéntemente, si lo hubiera pensado antes os habría dado muchos más detalles acerca de la serie pero, evidentemente, ya no tengo tiempo.


Yo, POR SUPUESTO, voy a verla y me gustaría que vosotros también. Está grabada en valenciano pero quizás haya opción de subtitularla desde el Teletexto. Pinta muy bien, es una comedia de solteros y con actores bastante conocidos (se me tira el tiempo encima y no puedo ponerme a nombrároslos. Sé que no me va a decepcionar y por eso OS LA RECOMIENDO!!!


¿La vereis? Por favor por favor POR FAVOR POR FAVOR


Millones de besitos

Carmen

Perdón perdón perdón perdón perdón…

5 bombillas encendidas  


Pues eso, que lo siento, que he vuelto a desaparecer sin decir hasta luego…
Si es que estoy muy liada con el curro (ahora voy, ahora no voy), con la vuelta al cole (el de la peque y el mío)), con mi padre (y su retorno a la niñez), con mis puñeteras mariposas (que más que puñeteras las llamaría PUTAS, pero me quedaría muy soez), con mis miedos y mis ensoñaciones (retorno al País de Nunca Jamás) y con mocos, mocos y miles de mocos (que es que el otoño me ha regalado como bienvenida una cajita llena de afilococos, dolores de cabeza, fiebres, escalofríos y un sinfín de malestares generales).
Vamos, que entre unas cosas y otras no encuentro tiempo, ni ganas, para pasarme por aquí y deciros que sigo viva y que todo va bien en Carmenlandia. Once son los comentarios que tenía esta vez por moderar… si es que soy, de lo peor, lo peor…
Alguien me dijo una vez, hace mucho tiempo, que entraba en la vida de las personas con pasos de elefante y que me iba de ellas con la gracia y el silencio de una mariposa…, algo de razón tenía, no seré yo la que lo dude. Pasional e impulsiva que es una. Pero he de decir a mi favor que, aunque parezca que me vaya, y lo haga, nunca me voy del todo, siempre vuelvo, más pronto o más tarde, SIEMPRE VUELVO
He de reconocer que, en alguna que en otra ocasión, ha pasado por mi cabeza cerrar este refugio y llevarlo al olvido. El motivo principal era saber que no le prestaba la suficiente atención, eso es más que evidente, pero también, al releerlo (junto con una crítica constructiva de un amigo), me he dado cuenta de que este blog es un poco… oscuro. No es que no refleje mi personalidad, eso lo hace, pero solo muestra una de mis facetas, la más triste y la más melancólica y no creo que sea eso lo único que quiera mostrar de mí porque, aunque no sea falsa, no es del todo real.
Solo pido un poquito de tiempo, un poquito de paciencia. Admiro vuestra tenacidad, vuestro saber hacer y vuestras ganas, pero yo no soy así, yo tengo momentos en los que, sencillamente, necesito desaparecer. Habrá momentos en los que os hablaré por los codos y mi presencia será masiva, pero habrá otros en lo que no estaré porque, quizás, no tenga nada que decir o no sepa como hacerlo…
Agradezco muchísimo el cariño que me dais, eso es lo que me impide cerrar definitivamente este blog, no lo dudéis JAMÁS


Besos, besos, BESOS...

Carmen

BB - Ella

26 bombillas encendidas  

Hace tiempo una amiga me dijo que debía buscarme una canción para poder cantarla en mis ratos malos, una que pudiera tararear cuando sintiera que ya no podía más. Una que me animara y me levantara. Una que, solo de pensar en ella, ya me diera fuerzas pa tirar pa’lante.

La suya era “I will survive”, de Gloria Gaynor, una elección de lo más acertada.

A mí me costó encontrarla, bastante. Durante un tiempito fue Shakira la que me acompañó con su “Ciega sordomuda”, todavía recuerdo la letra entera y he de reconocer que bailo solo de pensar en ella. Me pasaba el día cantándola y oyéndola, y sí, solo de hacerlo notaba como algo iba renaciendo en mí y me iba creciendo y creciendo. El problema es que con los años maduras y lo que antes servía va perdiendo fuerza y eficacia (aunque sigo sonriendo cuando la oigo)

Finalmente apareció BB… “ELLA”… ¿Cómo no hacer de esta canción el tema principal de mi banda sonora? Es, simplemente, perfecta. Tiene todo lo que necesito para poder pegar un gran salto y ponerme de nuevo en pié…

Os la subo porque la tenía un poco abandonada y necesitaba reencontrarme también con ella.
El vídeo es sencillo, pero entrañable. Estamos TODAS en él, no se ha olvidado de ni una sola. A mí, personalmente, me llena de LUZ.

Abajo os dejo la letra, no tiene desperdicio

(Apagad el reproductor de abajo)
Chicas: ¡PARA TODAS VOSOTRAS!
Carmen
ELLA
Ella se ha cansado, de tirar la toalla
va quitando poco a poco telarañas
No ha dormido esta noche, pero no está cansada
No miró ningún espejo, pero se siente "toa" guapa
Hoy, ella se ha puesto color en las pestañas
Hoy le gusta su sonrisa, no se siente una extraña
Hoy sueña lo que quiere sin preocuparse por nada
Hoy es una mujer que se da cuenta de su alma
Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a comprender que el miedo
se puede romper con un sólo portazo
Hoy vas a hacer reír
porque tus ojos se han cansado de ser llanto, de ser llanto
Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti y ver
que lo has logrado
Hoy vas a ser la mujer
que te de la gana de ser
Hoy te vas a querer como nadie te ha sabido querer
Hoy vas a mirar pa´lante que pa´ atrás ya te dolió bastante
Una mujer valiente, una mujer sonriente
mira como pasa
Hoy no has sido la mujer perfecta
que esperaba na roto sin pudores las reglas marcadas
Hoy has calzado tacones para hacer sonar sus pasos
Hoy sabe que su vida nunca más será un fracaso
Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a conquistar el cielo
sin mirar lo alto que queda del suelo
Hoy vas a ser feliz
aunque el invierno sea frío y sea largo, y sea largo
Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti
y ver que lo has logrado
Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a comprender
que el miedo se puede romper con un sólo portazo
Hoy vas a hacer reír
porque tus ojos se han cansado de ser llanto, deser llanto
Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti y VER LO QUE HAS LOGRADO
Besitos

Otra vez...

13 bombillas encendidas  


Mis manos empiezan a temblar, el sudor se adueña de mi cuerpo y mis orejas se ponen de un color rojo fuego imposible de disimular. Se me quiebra la voz, me quedo muda, mi capacidad de reacción huye despavorida y el bloqueo se adueña de mí. Me siento chiquitita chiquitita y busco desesperadamente una piedra donde esconderme, o un agujero donde meter la cabeza. Quizás, si me esfuerzo, la tierra se abrirá por compasión y se me comerá hasta hacerme desaparecer…

Él ha vuelto… Todo sigue igual… No sabe que existo, no sabe qué siento, no sabe nada de nada, no lo sabe porque mi miedo no me permite dejarle que me vea.

Sigo siendo la gran dama blanca, la reina del hielo… Saco mis dientes, afilo mis uñas y me pongo en guardia. Me cargo de un zarpazo a las quince mil mariposas que me vuelan, yo no les pedí que volvieran, son unas insensatas y unas provocadoras. Consigo vencer a la debilidad, nadie volverá a hacerme daño, soy imposible, inalcanzable………… y así me va


Aquí estoy yo, aullándole a la Luna… otra vez


Carmen

The never ending story...

7 bombillas encendidas  



Y aquí estoy yo, de nuevo, recuperando mi bandeja… circunstancias de la vida.

Una semana antes de finalizar mis vacaciones y volver a estudiar me encuentro otra vez, como si de una casualidad se tratara, con esos 60 cm de diámetro apoyados en mis dedos, cual prolongación natural de mi propia mano.

Y mis compañeros los pobres me dicen:”Carmen tranquila, no te estreses, no te agobies, has vuelto de forma provisional”… Pero si es que yo no estoy estresada, ni agobiada, ni tan siquiera sé si quiero que esto no sea más que un retorno puntual. Sé que es difícil de creer, pero lo único que siento ahora mismo es AGRADECIMIENTO y bienestar.

Soy camarera por purita vocación, me molesta reconocerlo, pero así es. Echaba de menos ese día a día, esa rutina, esos nervios, esas prisas, esa cafetera, ese lavavajillas… esos clientes que me miran con ojitos golositos y me preguntan:”Carmen, ¿por fin vuelves? Y a mis compañeros, cómo no, por supuesto que sí, tan locos pero tan entrañables, tan susceptibles pero tan geniales, tan irascibles pero tan leales… Echaba tanto de menos esos pequeños detalles, esos y muchos más.
Vuelvo, ¡he vuelto!, aunque en realidad, ¿acaso me fui alguna vez?...

Contradicciones… Tomé una decisión y me fui para no volver… Insensata, inmadura, incongruente… o quizás no

Será que en realidad no quiero volver... será que lo único que me pasa es que tengo MIEDO... otra vez

Utilizo la imagen de mi propio signo zodiacal, es curioso que dos peces mordiéndose la cola puedan asemejarse tanto al símbolo del Yin y el Yan (¿dije asemejarse?)

(Metafísica surrealista… una vez más)
Carmen

Dulces sueños...


Es curioso cómo puedes hacer que tu día cambie con un sencillo detalle.


Os explico:


Tengo un problema de insomnio, de esos que te despiertan cada media hora y no te permiten descansar como realmente se debiera… Desesperante
Mi ordenador está en mi habitación y últimamente me ha dado por ponerme música durante toda la noche para ver si así consigo relajarme… PUES SÍ, por ahora funciona. La pongo bien bajita para no molestar a los vecinos, lo suficientemente baja para que en el silencio de la noche pueda intuirla suavemente. Hay veces que no cierro mi blog y escucho lo que ahora mismo estáis escuchando vosotros, así todo va casi bien, el problema es que hay algunas canciones en las que se sube el volumen y sin querer me despiertan. Esta noche lo intenté con Amarantine, de Enya y, bueno, el resultado ha sido casi inmejorable. Despertarme me he seguido despertando, supongo que por que ya es una costumbre adquirida desde hace ya demasiados años, pero cada vez que lo hacía y oía la dulce voz de esta mujer me relajaba y me volvía a dormir con una sonrisa serena en el alma. Hasta mis sueños han sido tranquilos, ni una sola pesadilla. Evidentemente, el hecho de descansar correctamente y sin ansiedad ha ocasionado que mi despertar fuera completamente distinto. Las circunstancias eran diferentes cuando he abierto los ojos, estaba maravillosamente TRANQUILA. Puf, que gozada.
No sé si vosotros tenéis algún problema parecido, espero que no pero, si fuera el caso, os recomiendo esta alternativa, en serio que funciona. Si no os gusta Enya hay más opciones, hay un Cd que se llama “El mejor albúm de relajación del mundo”, es música clásica, muyyyyyyyy tranquila, también es altamente recomendable (mi hija, de 6 años, duerme como un angelito cuando utilizo el mismo procedimiento con ella, incluso es ella la que me pide que lo haga). Hay millones de posibilidades, todo depende de vuestros gustos musicales. Eso sí, siempre melodías tranquilas y muy bajitas y nada de cascos directamente a los oídos, es demasiado directo, te acaban doliendo los oídos, la cabeza y no puedes desconectar del todo. Se trata de oír un leve hilo musical que te vaya abandonando al sueño y a la paz. Quemar aceite de lavanda también ayuda.
Espero que, si lo necesitarais, os sirva



Besitos… y dulces sueños


Carmen

SILENCIO (Relato 4)

35 bombillas encendidas  



Bueno, Al final yo también me sumo al concurso de relatos de El Mosquitero

Lo hago porque se lo debo a Antonia, mi profesora de literatura, que siempre luchó por hacer de mí una escritora. Ahora, por no haberle hecho caso, sólo sé escribir tal y como veis. No tengo idea de por dónde debe parar pero, POR SUPUESTO, se lo dedico a ella…

SILENCIO


Después de casi una semana de lluvias y vientos chirriantes, la calma había dado una tregua a aquel pueblecito lejano y dejado de la mano de Dios donde Alicia había decidido refugiarse y escapar del martilleo incesante de las calles de Barcelona, y de su propia vida.

Era una tranquila noche de Febrero. A pesar del frío, Ali se había puesto su bata afelpada y había abierto ventanas y balcones para poder sentir aquel maravilloso olor a limpio que le llegaba del bosque cercano al caserón. Jazmín, pinos y madreselva, sólo había que cerrar los ojos y sentir. Disfrutó y se dejó llevar. Sabía que aquella tranquilidad no iba a durar demasiado, así es que se aferró a ella y se tomó su tiempo…

Finalmente, con una taza de té y una manta de viaje, subió a la terraza y se sentó frente a su portátil. Había estado apagado por más de 7 días. Cargada ya la batería lo encendió y comprobó si la conexión a Internet funcionaba en aquel lugar perdido. Se sorprendió, no muy gratamente, al verificar que no hubo el más mínimo problema y que pudo acceder fácilmente a su correo personal. Sólo tenía 1 mail. Era de Pedro, como no… Toda la paz que había alcanzado en esos días se le escapó, sus manos empezaron a temblar, notó como el rubor se adueñaba de sus mejillas y una gota de sudor frío cayó desde su nuca. Había postergado aquel momento hasta que su conciencia no se lo permitió más. Sentimientos encontrados… El mensaje tenía como título “Silencio” y, dadas las circunstancias, le pareció sumamente acertado. A pesar de su ansiedad lo abrió, porque debía hacerlo. VACIO. Una página en blanco se había abierto ante ella, no había absolutamente nada escrito, ni una sola frase, ni una sola palabra… NADA. Ali se quedó en trance, esperaba de todo menos aquello.

Su vida, hasta hacía una semana había sido la de una mujer “normal”. Estaba casada desde hacía 23 años y no tenía hijos por una decisión de mutuo acuerdo con su marido. Escritora reconocida de cuentos y fábulas infantiles, con una vida social limitada a unos pocos amigos de la facultad que compartía con su pareja. Pedro era catedrático de filología románica en la Universidad de Barcelona. Hacían una pareja idílica, tenían una vida cómoda y sin excesivas complicaciones. Se compenetraban a la perfección, se respetaban y aceptaban de una manera ejemplar. No sabían lo que era una discusión, ni un menosprecio, ni una falta de entendimiento. Alicia siempre fue la debilidad de Pedro, era su única razón. Todo era maravilloso… al menos eso parecía…


Hacía ya mucho tiempo que Ali se sentía atrapada entre tanto sosiego, hacia ya años que respiraba con dificultad al despertarse cada día y comprobar que su día iba a estar falto de sorpresas. Todo iba bien en su rutina, demasiado bien, y eso la agobiaba y la llevaba a un estado de desesperación que, aunque no lo reflejara, se estaba comiendo hasta el último rinconcito de su alma. Adoraba a Pedro, era un gran compañero de viaje, dulce y comprensivo, servicial y detallista. Era una persona excelente y lo quería más que a nadie en este mundo, pero ya no le amaba. Con el transcurrir de los años se habían convertido en amigos inseparables, pero el deseo se había extinguido absolutamente por parte de ella desde hacía ya demasiado. Mil veces quería haber hablado de esto con él, pero no se atrevía, sabía que lo iba a destrozar y por eso aguantaba en su esclavitud de mujer conformada. Eran capaces de hablar sin tapujos de cualquier tema, excepto del primordial, la muerte de su relación. Ambos tenían un blog en común en el cual recopilaban relatos escritos por terceros. Era allí donde Ali, poco a poco, fue intentando dejarle mensajes a Pedro que no se atrevía a confesarle en persona. Publicaba textos con títulos tales como “Estancada”, “Hoy vengo a decirte adiós” o “Crónica de una despedida”, pero él parecía no darse cuenta de que el estado anímico de su mujer rozaba la agonía y la desesperación.

Un 19 de Febrero, aprovechando que Pedro estaba de viaje por todo un fin de semana, Alicia decidió simplemente irse. Empaquetó su ropa, sus libros y sus recuerdos más personales y huyó. Así, sin un aviso, sin un adiós, sin una explicación… Lo único que fue capaz de hacer fue escribirle una nota: “LO SIENTO, NO PUEDO MÁS, YA NO HAY AMOR” Se fue llorando, sabiendo que tiraba 25 años de su vida por la borda, sabiendo que él iba a quedar mal herido y completamente noqueado, sabiendo a ciencia cierta que ya no había marcha atrás, sabiendo que era una maldita cobarde y que jamás iba a ser comprendida.

Alicia todavía observaba la vacía pantalla de su ordenador cuando recibió un nuevo mensaje… Pedro: “VIVE, es lo único que te pido”. Acurrucó la cabeza entre sus brazos y lloró, lloró y lloró. No era justo lo que había hecho, él se merecía una explicación, pero cómo explicarle todo lo que ella había tenido dentro durante tanto tiempo y que no había sido capaz de sacar al exterior…

Cuando se tranquilizó bajó al salón, abrió su impresionante piano de cola y empezó a improvisar la melodía de todos los sentimientos que siempre calló. Pasó horas y horas hasta que consiguió darle forma a su sentir. Ya amanecía cuando grabó su despedida y se la mandó al mail que tenían en común. Sólo sabía hacer eso… pero sabía que él lo entendería…

Carmen

ANTONIO OROZCO – Una y otra vez (Acústico)

2 bombillas encendidas  

Porque hoy más que escribir me apetece oír…

Simplemente, porque adoro a este hombre, porque forma parte del recuento de sensaciones de mi vida, porque siempre me acompaña cuando no hay más que gris…

Neruda mi niña, va también por ti, sé que te emociona tanto como a mi.

(Apagad el reproductor de bajo si os apetece verlo)


Besitos

Carmen

CARPE DIEM

6 bombillas encendidas  


En un día negro como hoy creo que la mejor aportación que puedo hacer es remitiros a una entrada que escribí hace ya tiempo. Simplemente, no tengo palabras…, creo que entre todos ya lo hemos dicho todo…

Carmen

Esperando al Hada...

4 bombillas encendidas  


Una noche de hace más de dos años le conté a mi hija un cuentito para que durmiera, se llamaba “El Hada de los dientes”, una versión nórdica del Ratoncito Pérez, solo que más mágica y más dulce. Le encantó. Desde entonces, prácticamente todos los días, Ada se miraba al espejo y se tocaba su minúscula boca para saber si alguno de sus dientecillos se movía. Estaba deseosa por que aquella hada, pelín traviesa, la visitará. Yo intenté seguir la tradición y traté de convencerla de que era tan chiquitita y vivía tan lejos que quizás no pudiera llegar hasta aquí, y que mejor esperara a que el ratolín, que era amiguito suyo, fuera el que se encargara de todo… nada, que ni hablar… ya con 4 años mi hija me contestó: “Mamá, eres tonta, es mágica, puede ir donde quiera en un plis y sin cansanrse, como Papá Noel”…. ….INDISCUTIBLE… Cuando les contaba a sus compis del cole lo de su amiga el hada todos le decían que era una mentirosa, que no existía nadie más que el Ratoncito Pérez y que eso se lo había inventado ella, eso es lo que yo precisamente quería evitar, pero bueno, mi niña, chula relucha, les plantaba cara y les decía que se quedaran ellos con el ratón, que a ella iría a verla el Hada de los Dientes

Mi pequeña bruja cumplió 6 años en Abril, parecía que todo se estaba retrasando, que el momento no llegaba, todos sus amiguitos estaban ya mellados y moviéndosele varios dientes, todos excepto ella… hasta hoy.

Cuatro de la tarde; Ada viendo dibus y jugando, yo frente al ordenador curioseando entre blogs. De repente la oigo corriendo por el pasillo (unos trece metros) y chillando MAMÁ MAMÁ MAMÁAAAAAAA. He de reconocer que me ha llegado a asustar. Pues sí, ¡¡¡POR FÍN se le mueve un diente!!! La ilusión de mi hija era (y es) increíble, casi se le salían los ojos de las órbitas cuando me lo intentaba explicar, no ha parado hasta que lo he comprobado por mí misma (incluido un: ” ¡Pero abre la boca chiquilla que sino no lo puedo ver!”). Ays, mi peque, si parecía que era víspera de Reyes. Angelico mío, cuanta emoción, cuanta ilusión, bendita inocencia.

Tooooooooodo el día tocándose el diente, y yo diciéndole que se lo dejara, que ya se caería solito. “¿Mamá, y si se me cae sin que me dé cuenta y lo perdemos?”, “No pasa nada cielo, le haremos un dibujito de tu diente al Hada y le explicamos qué ha pasado, tranquila que ella, con su varita mágica, lo encontrará esté donde esté”. Uf, nervios, nervios y más nervios.

Para mí no hay más dicha que ver a mi hija feliz. Le he hecho mil fotos de un antes para luego hacerle otras mil de un después. ¡Que GRANDES son sus pequeñas cosas!, cómo son capaces de magnificar el más mínimo detalle, impresionante su capacidad de valorar y hacer suyo cualquier momentito de felicidad… son coleccionistas de ilusiones.

He de reconocer que ha habido un momento en el que me caído y me he entristecido (ahora que lo escribo me vuelve a suceder)… mi niña se hace mayor… crece… en breve se despegará de mis faldas y ya no seré lo más importante en su vida, empieza ya primaria, su vida cambia, cada vez se hará más independiente, sus amigos serán lo primero y ya no me lo contará todo… Sentimiento egoísta el mío, lo reconozco. Las cosas son así y así deben ser… Quiero ser capaz de coserle unas alas preciosas y, llegado el momento, darle una pequeñita patada para que aprenda a volar…

Pero bueno, en estos momentos, lo más importante es esperar la ansiada visita de la maravillosa


HADA DE LOS DIENTES


Carmen

Lo que el viento se llevó (Relato 3)

2 bombillas encendidas  



Elisenda, solterona con casi setenta años, había encontrado en Don Braulio a aquel padre que de tan niña perdió, e incluso aquel hijo que jamás le dieron la oportunidad de criar ni de tan siquiera conocer.
Todos los días, a las 7 de la mañana, se tomaba su cafenito y, aún en pantuflas, bajaba a la boca del metro y cogía el diario gratuito. Luego pasaba por la floristería de su amiga Pepa y se dejaba regalar un ramito de margaritas silvestres, siempre blancas. Las dos chismorreaban y se reían durante un rato mientras se tomaban un té de jazmín en la trastienda, fumándose un pitillo a hurtadillas como si fueran chiquillas de quince años escondiéndose de la temible Madre Superiora. Aquel era, sin duda, uno de los mejores momentos que les podía ofrecer a ambas la vida.



Aún con una grata sonrisa en la boca, Elisenda subía a pié los seis pisos que le llevaban a casa del que ya había hecho su protegido por derecho propio. Hacía ya más de dos décadas que había convertido aquella visita en una rutina, 24 años para ser exactos desde que a Don Braulio le detectaron un alzheimer que lo dejó en el más crudo de los desamparos. Todos, y cada uno de los días, sin descanso y sin cansancio que pudiera con ella, subía a casa de su vecino y le hacía las tareas del hogar, le aseaba, le cambiaba los pañales cincuenta y seis veces al día, le preparaba una taza de caldo escondido en leche, le leía alguno de los cientos de libros que él tenía en su biblioteca y veían juntos, de nuevo, “Lo que el viento se llevó”. Y todo esto sin más pago que alguna sonrisa ocasional, muy de vez en cuando, cuando Don Braulio la confundía con su difunta esposa. Los hijos de él habían, literalmente, desaparecido, hacía ya mucho que el teléfono no sonaba, tan solo recibía una felicitación por Navidad. Gracias a Dios su enfermedad lo había llevado a un estado de amnesia total e irreversible y había olvidado, aún en sus ínfimos y cortos estados de lucidez, qué había sido de su vida en los 70 años anteriores. Con sus 94 ya cumlidos no tenía más que esporádicos recuerdos de su edad de oro. Era un duro trabajo para Elisenda, pero jamás nadie pudo decir que se quejara. Ella, siempre sonrisa en boca, lo cuidaba y lo mimaba con un cariño y con una comprensión difícil de entender. Sin ser siquiera de su sangre, adoraba a aquel abuelito llevado a menos, indefenso e inocente, que le ocupaba la inmensa mayoría del tiempo de su día a día. Don Braulio, con la casa llena de fotografías en blanco y negro de las grandes aventuras de su juventud, cogido de la cintura de Doña Catalina, aquella rubia explosiva, transgresora y provocadora en el tiempo de represalias, prejuicios y pecados mortales que les tocó vivir. Elisenda todavía recordaba aquellos primeros años en los que ella empezó a subir “por si acaso” y se pasaba horas y más horas escuchando sus viajes y sus vivencias. Por aquel entonces era él quien le leía a su adorado Julio Verne y le contaba entre risitas socarronas cómo le tiraron del cine porque le metió mano a la rubia peligrosa, con las voces de fondo de Clark Gable y Vivien Leigh. Aquel hombre era su vida y su razón de seguir. Nadie jamás le había dado tanto cariño ni le había obsequiado con tanta atención y gratitud mientras su cabeza y su alma se lo permitieron. Él tenía ahorrado dinero más que suficiente como para comprarse dos plantas enteras del mejor geriátrico de Madrid pero, ni sus hijos permitían que él gastara ni un solo duro de la jugosa herencia que les estaba por llegar, ni ella les contó jamás que Don Braulio guardaba bajo su colchón una cantidad de dinero incontable que le habría permitido vivir rodeado de médicos y enfermeras por veinte años más. Definitivamente no quería quedarse sin él. Elisenda jamás había tocado ni un solo céntimo de aquel dinero a no ser que fuera para pagar a la asistenta que dormía todas las noches en un sillón a su lado, Ani se llamaba. Ella misma fue la encargada de buscarla y contratarla, tenía 23 años y era enfermera en prácticas, muy buena chica, cuidadosa y diligente, dulce y respetuosa, había sabido elegir muy bien.



Por momentos, con la luna y en la soledad de su cama, Elisenda se derrumbaba y no entendía porqué alguien, humano, podía haber abandonado a un pobre hombre a su suerte, como sus propios hijos, sangre de su sangre, lo habían desterrado al olvido sin la más mínima consideración ni piedad. No conseguía entender como aquellos malditos mocosos a los que jamás les faltó de nada, que estudiaron en los mejores colegios y que se casaron ya con una casa pagada, podían haber dado a su padre el peor de los castigos, la soledad. Si es que ni cariño les había faltado. Doña Catalina les había malcriado, es cierto, jamás les riñó ni les dijo una palabra más alta que la otra, siempre habían hecho lo que les había venido en gana y nunca fueron amonestados por ello, ni siquiera cuando a Enriquito le dio por dejar en bolas a un pobrecito niño de su colegio solo porque su ropa no era de marca y le molestaba que se paseara con esos harapos de mercadillo… nada, se limitaron a quitarle la bicicleta un día (y que más daba, si llovía). Sí, debía ser eso, falta de disciplina y falta de carencias, jamás aprendieron a valorar ni a agradecer. Ella los odiaba, los repudiaba con toda su alma, sabía que los volvería a ver en el funeral de Don Braulio, frotándose las manos y deseando cobrar aquella puñetera herencia. Elisenda lloraba mares pensando en aquel momento que lo separaría definitivamente de él. ¿Qué sería de su vida sin Don Braulio?, todo perdería sentido, ya no habría a quién cuidar ni con qué ocupar sus horas. Se consolaba pensando en que Pepa seguiría ahí y en que, quizás, tal vez, podría empezar a tener un poco de vida social…



Le quedaba también otro consuelo, quizás los hijos de Don Braulio habían decidido desaparecer, ese era su puñetero problema, pero ella siempre estaría a su lado, hasta el final de sus días, regalándole su compañía y su humilde saber hacer… y ella sabía que, por desgracia no todo el mundo corría la misma suerte. Qué más da si de vez en cuando la confundía con Doña Catalina y le pegaba una palmada en el culo, era todo un privilegio ser confundida con aquella maravillosa rubia de oro…




Carmen

Las golondrinas siempre vuelven

8 bombillas encendidas  


Bueno, aquí estoy de nuevo… Cambiándolo todo, poniendo mi blog patas arriba y empezado la casa por el tejado, no vaya a ser que llueva y se me mojen las ganas.


Dos meses de silencio consumado y de aislamiento interior debido a una falta de inspiración frustrante. Yo soy así, Pasión debí llamarme. No sé centrarme en nada, no sé hacer perdurar en mí un mínimo de constancia. Tiendo a la apatía y al aburrimiento. Lo mío es el bloqueo y la incertidumbre. Creo vislumbrar un camino y lo sigo… al poco se me nubla la vista y ya no sé hacia donde debo seguir, no me acuerdo hacia donde me dirigía. Tierras movedizas… me ahogo… doy marcha atrás. ¿Para qué esforzarme?, si es que es complicado y no me gusta sudar.
Mi blog es un claro reflejo de mi personalidad cambiante y ermitaña. Mil mujeres viven en mí y, la verdad, no nos acabamos de comprender del todo bien. Lo fácil es echarle la culpa de todo a mi naturaleza pisciana… el Sol eligió por mí, no puedo hacer nada en contra de lo evidente… PAPARRUCHAS…


Mi vida es un quiero pero no me da la gana. Un anda pero descansa cada medio paso. Consigo cosas y yo misma las deshago, no vaya a ser que la cosa me salga bien y descubra que soy capaz de sonreír con relativa asiduidad…


Teoría teoría y más teoría, prácticas sin finalizar. Será que siempre fui una estudiante insensata y poco aplicada y me aferro a eso como a un clavo al rojo vivo. Si es que lo mío es purita perrería.
Y aquí estoy de nuevo… sin saber elegir siquiera el nuevo título de mi blog. No es que me apasione Nirvana, pero si me identifica en el sentido de que algo de Paz no me vendría nada mal… aún así no aseguro que no vaya a ser cambiado


No consigo desvincularme de mi estrés. Mis problemas se multiplican a velocidades supermanianas y todo lo soluciono con una falta de actividad y reacción que no me lleva a ninguna parte más que a seguir aumentándolos. Supongo que esto también ha tenido algo que ver con mi ausencia.


Vuelvo a vosotros porque, por más que lo intento, no consigo comprender porqué os abandoné y perdí un contacto que me llenaba de comprensión y cariño. Ya no andaba sola, y aún así me fui… etapas de la vida seguro que me decís… pues no, no es eso, es que simplemente soy idiota, blanco y en botella, las cosas por su nombre.


Ahora a comenzar de nuevo, esta vez poquito a poco, sin pasarme. Esperando y deseando volver a reencontraros. Sé que habéis seguido por aquí, que habéis entrado día a día para saber si había vuelto. Perdón por los mensajes que llevaban un tiempito sin moderar, si es que ni siquiera accedía a mi blog y no sabía que estaban.


Necesito chispitas, necesito luz… ¿cómo era?... ah si, CUESTIÓN DE ACTITUD (quizás si lo escribo mil veces en la pizarra, al más estilo Bart Simpson, consiga asimilarlo y hacerlo mío)


GRACIAS POR NO DEJARME IRME


Mil besos a todos




(y perdón por el torrazo de entrada, necesitaba reencontrarme con mi metafísica surrealista)



Carmen

3 bombillas encendidas  




Cambio radical… de nuevo

Cambio de nombre… porque lo necesito

Cambio mis ladrillos y los convierto en mariposas… no sé dejar de volar…

BIENVENIDO DIEGO

4 bombillas encendidas  

Ésto en realidad no es un video, no cuentan las imagenes, sino la música. Ha sido la única forma de poder subirla.
(Parad el reproductor de bajo, cerrad los ojos y ... simplemente... SENTID)



Bienvenido cielo, gracias por venir




Besitos Patricia, Besitos Ana

Carmen

BON JOVI - It's my life

4 bombillas encendidas  

Ya sé que últimamente no estoy demasiado por aquí, ya sé que no me paseo con la misma asiduidad por vuestros rincones. No es que esté mal, solo es un pelín de cansancio y de apatía. Volveré. Sigo aquí aunque no me veais
Mientras os dejo un video con la única explicación que crecí con ellos, forman parte innegable de mi banda sonora...

(Ya sabeis, lo de siempre, si quereis verlo, apagad el reproductor)
Carmen

Love song for a vampire

8 bombillas encendidas  





El otro día estuve leyendo la última carta de amor que escribí. Última carta a mi último gran amor… quizás el único. Última carta, carta de despedida. Carta de “Adiós cielo, te quiero, te amo, pero vete, déjame irme”



Dicen que con la lejanía, con el correr del tiempo, todo se ve distinto, los sentimientos cambian, las cicatrices sanan, el dolor remite… Eso dicen, y es cierto. Todo cambia, la perspectiva ya no es la misma, el sentir se transforma… Ya no hay odio, ni rencor, ni impotencia, ni pesadez, ni incomprensión… Eso dicen, y es cierto.



La cosa es que me resultó fácil encontrarla en el desorden de mis documentos, su título no daba lugar a la duda, la guardé como “Love song for a vampire” (con todo mi cariño, aunque resulte difícil comprenderlo)



El amor es ciego, no entiende de razones ni de ironías, no sabe de patadas ni tampoco de lo que es un engaño ni un espejismo. El amor es químico, no se rige por leyes certeras ni universales. No te pide llegar, simplemente llega.



Fue una relación traumática, desgarradora, casi me desangró. Una de esas experiencias vitales que te tocan vivir y que, o te matan, o te hacen más fuerte. Yo sobreviví, boqueando y al borde de la locura, pero sobreviví… y aprendí… No aprendí a saber lo que quiero, pero sí a saber lo que no quiero y lo que no me merezco, y para mí eso ya es una gran lección. Y por eso no tengo más que sentirme agradecida hacia aquel hombre al que le permití que casi acabara conmigo y al que le consentí dejar mi autoestima en números rojos.



He de reconocer que estoy en un momento bastante sensible de mi vida. Las mariposas aquellas a las que les prohibí regresar han vuelto, y esta vez vienen con refuerzos para poder destruir el gran muro de hielo en el que me he protegido hasta hace bien poco. Son muchas y vienen con ganas de guerra y fuego. He intentado ahuyentarlas con fuerza, pero nada, que aquí se quedan, revoloteándome y trastornándome hasta una locura que solo puedo calificar como dulce (muy a mi pesar, he de repetir)



La cosa es que, intentando noquear a mi pánico, busqué la carta y la leí… Me volví a emocionar, volví a llorar, volví a sentir, volví a añorar… y volví a sonreír. Como ya dije antes todo se ha transformado y ya no es lo mismo, pero el cariño perdura, de otra forma, pero sigue ahí. Cómo dejar de querer a una persona que tanto me ha dado, como olvidar a aquel hombre que me descubrió el amor con todas sus consecuencias. Cómo ignorar a quién me enseñó que el Amor es respeto y aceptación. Cómo obviar a quién siguió a mi lado a pesar de mis miserias y mis extravagancias. Cómo exiliar al olvido a aquel ser imperfecto al que adoraba. Cómo, no seré yo.



Promesas a saco roto, ilusiones infundadas, esperanza surrealista. Sí, todo esto es cierto, pero en la lejanía, con lo que me quedo, es con aquellos benditos momentos de luz que compartió conmigo. Ya no hay cabida para explicaciones ni juicios. Me quedo con lo que me enseñó, que fue mucho, y con lo bueno, que fue muy grande. Porque si no, no habría existido ni motivo ni razón, porque me niego a pensar que tiré por la borda dos años de mi vida, porqué lo que sentí por él fue puro y real, porqué mi lucha sangrienta mereció la pena a pesar de todo, porqué me enseñó a quererme, y respetarme, y aceptarme. Por eso le doy las gracias, siempre tendrá una inmensa habitación reservada a perpetuidad en un rinconcito de mi alma, y así quiero que siga siendo. Los sentimientos cambian, mudan, pero no se olvidan si han tenido unos cimientos reales y fuertes. No volvería con él, jamás volvería con él. Ya no es amor, pero sí cariño. Las lágrimas se convirtieron en sonrisas tiernas. Esto es lo bueno del correr de los años. Luché contra el dolor... Y VENCÍ




Ya sé lo que no quiero, y ahora, sencillamente, quiero volver a SENTIR





Para aquellos que no lo sepáis “Love song for a vampire” es una canción de Annie Lenox, tema principal de, para mí, una gran película de Amor; Drácula (de Bram Stoker, 1992). Por supuesto, está en mi playlist


Carmen

Improductividad

6 bombillas encendidas  


¿Por qué esto de la astenia primaveral nos afecta más a las mujeres que a los hombres?, es curioso, pero es una realidad, lo percibo todos los días. No es que ellos no la acusen, los pobres también tienen los suyo, es sólo que, supongo que por nuestra sensibilidad y nuestra complejidad neuronal, nosotras lo llevamos un poquito peor. Las cosas por su nombre, ellos son mucho más sencillos, más pasotas, no se comen tanto la bola, ni le dan tanta importancia a nuestros pequeños grandes problemas, su estilo de vida es más tranquilo y más amable (creo). A veces quisiera ser un hombre y no tener que pasar por tanto cambio hormonal, ni padecer tantas migrañas, ni pasarme el día pensando, pensando, PENSANDO… Hoy al menos preferiría llamarme Carmelo y no tener ni puñetera idea de que es eso del color vino, ni saber como se pone un puñetero tampón…

Tengo un día de esos en que abro los ojos solo por el mero hecho de que debo hacerlo, porque, por más que me apetezca, no me puedo permitir refugiarme en mi cama y no salir de ella hasta mañana. Hoy es un día completamente improductivo e inservible, nulo e indiferente, aburrido y negro. Escribo todo esto por escribirlo, por no encerrarme en la prisión de mi soledad y por buscar un atisbo de luz. No estoy triste, solo es apatía y evasión. No me apetece hacer absolutamente nada, solo de pensar que ahora tengo que bajar a mi perro se me hace muy cuesta arriba. Tengo a mi pobre Ada abandonada y olvidada en su habitación de juegos, al menos tengo el consuelo de que ella tiene 6 años y su mundo es mágico y maravilloso. Por no tener ganas, no tengo ganas ni de metafisiquear, y mira que yo soy muy dada a hacerlo, pero nada, que ni eso. Ni siquiera tengo ganas de pensar en ese hombre que últimamente me quita el sueño y que, por cierto, todavía no sé ni como se llama (tontita que es una).
Llevo todo el día pegada a vuestros blogs, buscando compañía y aliento y, afortunadamente, lo encuentro. Pero reconozco que hoy mis ojos no brillan, mi mirada está apagada y hoy mi vida es un sueño del que quiero despertar.

Pasará, todo pasa. Sólo es cuestión de actitud, ¿no?

Sólo quiero agradeceros el que sigáis aquí, conmigo.

Besitos para todos

Carmen

(o quizás Bridget Jones)

Soldadito marinero - FITO Y FITIPALDIS

6 bombillas encendidas  

No sé a vosotros, pero yo adoro a Fito y Fitipaldis, y en concierto mucho más.

He intentado subir esta canción a mi playlist pero no lo consigo, así es que subo un vídeo hasta que pueda hacerlo. Quizás os resulte un poco monótona, pero para mí es su mejor lento, me deja en estado de "trance". Simplemente no podía faltar en mi blog (ni mi gran Orozco, ni mi gran Arjona, ni mi gran Manolo García...)

Recuerdos, como no... huele a Café Soret a las 3 de la tarde, ese ratito cuando, después de una jornada intensa de trabajo, esta canción se convertía en su auténtico himno... (y es que, aunque me fastidie, echo de menos mi bandeja)


(Acordaos, parad el reproductor de bajo si lo queréis ver)


Carmen

RECOMIÉNDANOS UN LIBRO

14 bombillas encendidas  




Esta entrada es para para que nos recomiendes un libro. Uno de esos que te marcan para toda la vida, o simplemente uno que te encantó, que te sorprendió.



Yo ya he dejado unos cuantos en la columna de la izquierda. Lo mío es vicio puro, aunque últimamente estoy bastante perrilla y no leo absolutamente nada (tengo unos 8 libros sin estrenar en la estantería que me miran con ojitos desesperados...).



Anda, anímate, di uno, dos, cinco, veintiseis, los que te apetezca, del estilo literario que más te guste. Yo, personálmente, si no lo he leido ya buscaré un huequito para hacerlo.






La verdad es que me encantaría que, poquito a poco, esta lista fuese cada vez más y más grande, por eso he decidido ponerla aquí en vez de en la columna lateral.
Aquí os dejo ordenados todos los que nos vamos recomendando.
Hay pocos vicios tan sanos como la lectura



AGUSTÍN GOYTISOLO - Elegías a Julia Gay (POESÍA)
ALEJANDRO DUMAS - El conde de Montecristo
AMY TAN - El Club de la Buena Estrella
AMY TAN - La ciudad prohibida
AMY TAN - La hija del curandero
ANCHEE MIN - La ciudad prohibida
ANN BENSON - La plaga
ANTONIO CABANAS - La conjura del faraón
ARTHUR GOLDEN - Memorias de una geisha
ARTURO PÉREZ-REVERTE - El club Dumas
ARTURO PÉREZ-REVERTE - El oro del Rey
ARTURO PÉREZ-REVERTE - El sol de Breda
AZORÍN - Confesiones de un pequeño filósofo
BERNARD CORNWELL - Arqueros del Rey
CARLOS RUIZ ZAFÓN - La sombra del viento
DAN BROWN - El código Da Vinci
DOUGLAS PRESTON - El códice maya
DOUGLAS PRESTON – Tiranosaurio
FRANK SCHÄTZING - El quinto día
FRANKL - El hombre en busca de sentido
FREDERICK FORSYTH - Los perros de la guerra
HELEN FIELDING - El diario de Bridget Jones
HERMANN HESSE – Siddhartha
ISABEL ALLENDE - Cuentos de Eva Luna
ISABEL ALLENDE - El bosque de los pigmeos
ISABEL ALLENDE - El plan infinito
ISABEL ALLENDE - El reino del Dragón de Oro
ISABEL ALLENDE - Inés del alma mía
ISABEL ALLENDE - La casa de los espíritus
ISABEL ALLENDE - La ciudad de las bestias
ISABEL ALLENDE – Paula
ISABEL ALLENDE - Retrato en sepia
J.K. ROWLING - Harry Potter (los 5 primeros)
JOAQUIN M. BARRERO - El tiempo escondido
JOHN BOYNE - El niño con el pijama de rayas
JORGE BUCAY - El camino de las lágrimas
JOSÉ HIERRO - Sonetos (POESÍA)
JOSÉ ZORRILLA - Don Juan Tenorio
JOSEPH KANON - El buen alemán
JULIO CORTAZAR - La rayuela
JULIO CORTÁZAR - Toda su obra
K. NEVILLE - El ocho
KATHERINE NEVILLE - El ocho
KEN FOLLET - El valle de los leones
KEN FOLLET - En el blanco
KEN FOLLET - Los pilares de la tierra
LINDSEY DAVIS - La plata de Britania
M. HIDALGO - El pecador impecable
MANUEL LOZANO LEYVA - El galeón de Manila
MATILDE ASENSI - El origen perdido
MATILDE ASENSI - El último catón
MATILDE ASENSI - Todo bajo el cielo
MIGUEL DELIVES - El camino
MINEKO IWASAKI - Vida de una geisha
MO YAN - Sorgo rojo
MORGAN LLYWELYN - El druida
NOAH GORDON - El médico
NOAH GORDON - El último judio
P. COELHO - El alquimista
P. COELHO - Once minutos
P. COELHO - Verónica debe morir
PABLO ILLANES - Una mujer brutal
PAUL AUSTER - El palacio de la luna
REINALDO ARENAS - Antes que anochezca
REINALDO ARENAS - Celestino antes del alba
REINALDO ARENAS - El mundo alucinante
ROBERT LOUIS STEVENSON - La isla del tesoro
ROSA MONTERO - Historia del rey transparente
SANDRA CISNEROS – Caramelo
STEPHEN R.LAWHEAD - Grial (Ciclo Pandragón - V)
THOMAS HARRIS - El silencio de los corderosTOLKIEN - El Señor de los Anillos



MIL GRACIAS A TODOS

Carmen

CUESTIÓN DE ACTITUD

1 bombilla encendida  


Hace ya algún tiempo un amigo me regaló una camiseta en rebajas. La prenda en cuestión era muy sencilla. Blanca, manga china, muy entallada y a la altura del pecho una inscripción grande en letras negras que decía “questão de atitude”. He de deciros que fue un detalle, por supuesto, pero me quedé un poco sorprendida porque, ni estoy acostumbrada a recibir regalos, ni tampoco soy muy dada a recibirlos. Reconozco ser un poco rarita para ciertas cosas, prefiero un beso, un abrazo y una sonrisa sincera a un ramo con una docena de rosas. Pero bueno, que fue un gesto bonito porque sí, no había razón, ni motivo, ni fecha señalada, lo hizo porque simplemente le dio la gana y así le nació (eso es en realidad lo que más valoro).

Si he dejado caer que me la compró en rebajas no ha sido por despiste, ha sido completamente intencionado, si él supiera lo que me marcaron las letras de esa “baratija” no daría crédito.

Soy negativa por costumbre. En una entrada anterior ya hablé sobre ese maldito vaso que siempre tiendo a verlo medio vacío. Intento cambiarlo, pero reconozco que me cuesta. Lo consigo por momentos, pero vuelvo al pesimismo y a la oscuridad con facilidad y con velocidad ultrasónica. Hay veces, muchas, que necesito que alguien o algo me pegue un toque, me despierte, me abra los ojos y me diga:”Eh boba, que así no vas a ninguna parte”. Eso fue lo que hizo esa camiseta conmigo.

Cuestión de actitud. Pues sí, para que andarme con tonterías. Mi vida cambiaría radicalmente si me aplicara el cuento y empezara a ver y a vivir las cosas de una forma diferente. Si es que al final lo que cuenta no son las experiencias ni los aprendizajes teóricos, si no lo que haces con ellos. Que es que yo la teoría me la sé, toda, el problema es que no practico con ella, no al menos de forma constante.

La cosa es que cuando tengo un mal momento y me dejo llevar por una negatividad cegadora y patética pienso en esa frase. La tengo presente y no la olvido. A veces me hundo, con más facilidad que la mayoría de gente, pero siempre acabo levantándome y saliendo del pozo, y entonces la recuerdo, y hasta donde puedo la practico. Que las cosas poquito a poco y sin prisa, que todo tiene su proceso y su evolución, que yo sé que lo conseguiré.

Creo en lo que algunos llaman señales, solo que yo los llamo ángeles (aunque no necesariamente tienen que tener forma humana). Aquella camiseta fue el ángel que necesitaba en aquellos momentos y, hoy por hoy, sigue siendo fuente de mi superación.


Cuando estoy jodida y me tranquilizo me digo: “Solo es cuestión de actitud”


Carmen

A veces luz, a veces sombra

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Y yo a veces me pregunto y pienso…

De qué sirve la ilusión, si la tiro a saco roto…

De qué sirven las ganas, si me falta el empeño y la constancia…

Para qué bailo con la inocencia, si la edad me contradice…

Para qué me sirve la experiencia, si vuelvo a tropezar con la misma piedra…

De qué me sirve añorar compañía, si alimento día a día mi vacio…


Hoy me permito hundirme, mañana volveré a saltar…

Carmen

Diez de la mañana (Relato 2)

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Hacía ya más de tres horas que había empezado a temblar. Desnuda ante su espejo se había mirado con ojos críticos y perversos. Todos y cada uno de sus complejos habían salido a la luz, multiplicados por cincuenta, llevados a un estado de exageración tal que no pudo más que bajar la mirada y resoplar con rabia y desesperación. Antes bonita y esbelta, con su piel de porcelana y unas curvas perfectas, pasatiempo de albañiles temerarios y provocadora de pasiones ocultas entre la población masculina en general. Ahora los vestigios de la edad y la fuerza de la gravedad empezaban a hacer mella en ella y, simplemente, en el momento actual, ni sabía como esconderlo, ni sabía como mejorarlo. Lo único que sabía es que se sentía horrible, había decidido convertir a su cuerpo en su peor enemigo y por más que intentara ser condescendiente no veía en él más que un puñado de carne sosa e indeseable. Avergonzada y resignada se fue hacia el armario… Qué narices se ponía. Miró, rebuscó, se probó, se quitó, volvió a buscar… Finalmente, no muy convencida, optó por una falda de gasa y una blusa escotada que cortaba la respiración. Tacones de aguja, como no. Ya para acabar se pintó con colores suaves y naturales, dejó su larga melena suelta y se perfumó con lavanda.
Ya en la oficina, con algún que otro café de más, empezó a trabajar, o a intentar hacerlo. Sus atisbos a la puerta de entrada y las inquietas miradas a su reloj eran continuos. No conseguía concentrarse. El teclado de su ordenador se había alzado contra ella y no le dejaba escribir ni una sola palabra coherente. La conexión a Internet estaba en huelga y ni siquiera le dejaba entrar en el buscador. ¡Que desastre! Cada vez estaba más nerviosa. Varias llamadas de teléfono la hicieron centrarse un poco y olvidar que, en breve, llegaría el momento más agridulce de su día.
Se acercaba la hora. Empezó a sudar. Su estado de inquietud se convirtió en histeria. Las manos le temblaban, esclava de su excitación, no tuvo otra que dejarse llevar por una hiperactividad compulsiva y descontrolada. Su corazón se había disparado y bombeaba fuerte y rápido. Ella ya no era ella. Su edad había retrocedido en el tiempo, mucho tiempo atrás.

Diez de la mañana

Él aparcaba su furgoneta a la entrada de la correduría de seguros. Como siempre, ya antes de salir del vehículo empezó a buscarla en la opacidad de la puerta de entrada. Vio a una mujer en la recepción, moviéndose de un lado para otro del mostrador, rápida y competente. Sólo podía ser ella… por favor, que fuera ella. En ese momento alguien salió del local, las puertas se abrieron y pudo comprobar que, efectivamente, era ella. Sonrió y bajó de la furgoneta. Cogió los giros postales de aquel día y se dispuso a entrar, no sin antes disfrutar de un pequeño momento para observarla, sin que aquella mujer a la que adoraba en silencio se diera cuenta de su presencia, ni del cariño y el ensueño con la que era capaz de mirarla.

Ahí estaba él. Dios mío, quería hacerse pequeñita y diminuta para que aquel hombre no alcanzara a ver el rubor que se había apoderado de sus mejillas. Soltó todos los documentos que tenía en las manos, no quería que él se diera cuenta de su temblor. Se sentó, bajó la cabeza e hizo como que trabajaba en el ordenador.

Finalmente, después de un momento eterno, él entró. Ambos se miraron a los ojos. Sonrisas encantadoras, dulces, llenas de luz... magia...

- Buenos días.
- Buenos días.
- Traigo estos giros, ¿me los firmas tú?
- Pues es que mi jefe quiere que te lleves unos paquetes y te los quiere entregar en persona. Espera, le aviso de que estás aquí.
- Muchas gracias.

Que bonita estaba hoy... Todos las mañanas esperaba con ansia aquel breve momento en que tan unido se sentía a ella. Si ella supiera...

Tan perfecto como siempre... Era incapaz de controlar la sensación de dulce tensión que le hacía sentir ese hombre. Si él supiera…

- Puedes pasar.
- Gracias de nuevo.

Había aprovechado el aviso de la llegada a su jefe para pedirle cinco minutos de descanso. Rebuscó en el bolso y entre temblores encontró el tabaco. Lo complicado iba a ser encenderse el cigarro. Salió a la calle y dejó las puertas abiertas. Entre las cristaleras vio como él le entregaba la correspondencia al gerente y esperaba a que se la firmara. Como siempre, levantó la mirada y le sonrió. Ella, por supuesto, le devolvió la sonrisa y le hizo un gesto cómplice de aburrimiento. Él le guiñó un ojo. Suspiró y disfrutó aquel momento.

Cuando recogió los paquetes salió y se dirigió a ella directamente. Todavía estaba en la calle, temblando de frío. Agradeció poder verla a la luz del día.

- Bueno, por hoy ya está. Mañana más. Que tengas un gran día.
- Muchas gracias, igualmente. Hasta mañana entonces.

Cuando él se fué hacia la furgoneta ella aprovechó para mirarlo sin que se diera cuenta. Empezó a sentirse triste y tonta por no ser capaz de entablar ni siquiera una pequeña conversación amistosa. Siempre era igual. Él llegaba, se sonreían, se buscaban entre miradas que siempre se encontraban, pero entre ellos no había ni un “¿Qué tal, cómo estás?” Lo había intentado mil veces, mil mañanas se había propuesto dar un pequeño paso e intentarlo, pero jamás lo conseguía. Le perdía la inseguridad, le podía el miedo. Conformista como era, se quedaba todos los días con aquellos diez minutos de feliz locura…

Él la miró por el retrovisor del coche que tenía estacionado enfrente. Sabía que lo estaba observando. Bajó la cara y sonrió. Simplemente pensó “Hasta mañana corazón”.



Me habría encantado hacer de esto un bello poema. Un poema que no entrara en tanto detalle, que simplemente hablara del sentimiento y lo explicara con la melodía con la que solo puede expresarse un verso. Me habría encantado, pero es que simplemente no sé. Eso se lo dejo a los entendidos, yo mejor me dedico a hacer lo que sé, como sé… Cada uno en su terreno, zapatero a tus zapatos… Aún así, habría sido bonito saber convertir prosa en poesía…

Carmen

Mi bolso y yo

4 bombillas encendidas  


¿Que qué llevo en mi bolso Neruda?
Pues es que me da mal rollo contestar porque, si por alguna de aquellas, esto lo leyera un psicólogo, seguro me mandaba de patitas a un psiquiátrico y me hacía tomarme quince tranquimacines por hora.
Pero bueno, ya que me lo pides tú, lo hago (aunque con esto se reducen a cero mis posibilidades de encontrar novio)
Primero he de decir que tengo bastantes bolsos (no sé exactamente para qué porque casi siempre me lo meto todo en los bolsillos de los vaqueros y parezco un hombre en tremenda erección). Bolsos de viaje los cuento por cientos (no sé exactamente para qué porque por no ir no voy ni al pueblo más cercano)
El bolso que más utilizo últimamente es uno negro tamaño familia numerosa. Veamos que llevo ahora mismo, voy abriendo compartimentos y bolsillos:

· Mi carpeta del cole (Administrativo contable, para ser serios)
· Mi libreta del cole (pa qué lo voy a escribir todo en el mismo sitio, con lo que mola ir cargada como una burra!)
· El bonobus
· Mi cartera (con sus mil tickets y ni un solo euro)
· Un paquetito de toallitas de bebé (secas, secas, SECAS)
· El móvil
· Un globo de Telepizza (cortesía del último cumpleaños al que invitaron a mi dulce princesa)
· Un zapato de una muñeca, no se le vaya a perder (el otro no sé dónde está)
· Papelitos arrugados de esos que no quieres tirar al suelo
· Un paquete de pañuelos (con un pañuelo)
· 3 tiritas (es que mi hija es Mari Pupas y se ve un pequeño rasguño y se cree que se va a desangrar)
· Mis gafas de sol (hoy llueve)
· Mis gafas de vista (que jamás me pongo)
· 3 bolis y un lápiz (este último me lo regalo hoy mismo una amiguita de mi hija con todo su cariño y con una sonrisa que me enamoró)
· Una carterita para monedas (vacía, como no)
· Un elefantito de esos que salen en el Kinder Sorpresa (de una pieza, gracias a Dios)
· 3 mecheros (es que son un bien que fluye y vete tú a saber a quién se los he mangado)
· Mi tabaco
· Más papelitos arrugados
· Otro globo rosa
· Un dibujo de un payaso que me regaló mi pequeñaja (una verdadera obra de arte, por supuesto)
· Un caramelo de Frankenstein
· 1 piruleta de Imaginarium
· Un caramelo de esos blanditos
· 1 tira entera de caramelos de cola con picapica de esos que venden en Mercadona que llevan unos 20 (con uno solo, claro, el resto envoltorio vacío)
· 1 tuligamba, que es otro muñequito Kinder, también de una pieza, que tiene la “magia” de cambiar de color al sol (¿os dije que hoy llovía?)
· Una botella de agua (vacía)

No, no encuentro el perchero, pero aparecerá.
Como veréis soy un desastre y una trastera
Ya os dije que me daba vergüenza, pero bueno, es lo que hay.
Por favor, no me dejéis hacer el ridículo sola, si alguna de vosotras se anima ¡AVISADME!
Besitos

Por cierto Neruda, muy bueno lo del palito con la medida del pié de tu hijo, me lo apunto!!


Carmen

Vivaldi (Relato 1)

4 bombillas encendidas  

Jose Linares Molina "Desconsuelo"
Releyendo el relato me he dado cuenta de que habían un montón de errores, de esos de copiar y pegar. Si ya lo habeis leido éste ya está rectificado. Si os apetece volver a leerlo. I'm sorry


Bueno, al final he conseguido algo parecido a lo que quería. Es un relato corto, no quiero agobiaros con extensas lecturas. Por supuesto es completamente criticable, de hecho lo agradeceré. Si dejáis un comentario, por favor, no me mintáis. Aún así espero que os guste. Espero que esto no sea más que el principio del reencuentro. Poquito a poco, se hace camino al andar…

VIVALDI


Dos relajantes musculares y media botella de bourbon habían sido el remedio desesperado a una noche de insomnio agonizante. En menos de diez minutos su cuerpo cayó fulminado en un sueño pesado e intranquilo. Su cabeza no le concedió la piadosa tregua del descanso, aún dormida le siguieron atormentando pensamientos abstractos y delirantes. Rozó la locura.


Se despertó entre sudores fríos, perdida y confusa. La cara le escocía por las mil lágrimas derramadas y sentía los ojos hinchados al borde de la explosión. Le faltaba el aliento. Fue peor intentar incorporarse… Dios, que alguien parara esa noria descarrilada en la que se había convertido su habitación. Volvió a caer desplomada en la cama, sentía angustia y su cuerpo no dejaba de temblar. Sus sienes martilleaban una migraña despiadada.


Se quedó acostada. Intentó relajarse y hacer desaparecer el dolor por todos los poros de su piel, pero su cabeza vivía en una tormenta arrasadora y cruel. Volvió a cerrar los ojos. Al darse cuenta de que aquel caos insurrecto que era su cuerpo no iba a mejorar se fue levantando, poquito a poco. Ralentizada y prudente, consiguió sentarse al borde de la cama. Todo daba vueltas, una orquesta de percusión ponía banda sonora desde su interior a aquella escena de patética desesperación. Como pudo, llegó al baño y se arrodilló frente al retrete. Dedos en la garganta, vomitó y se quedó apoyada durante un espacio de tiempo incierto en la taza del sanitario. Progresivamente el alboroto de su cabeza se fue callando. Empezó a respirar. Se levantó y se metió en la ducha, vestida aún con la ropa del día anterior. El chorro de agua gélida fue lo que la acabó de despejar. Se fue desnudando mientras el agua corría sobre su cabeza, los vaqueros mojados la aprisionaban, su jersey de lana pesaba ya demasiado. Estuvo un buen rato recreándose en el despertar de sus sentidos. Recordó. Se dejó llevar y volvió a llorar. Lloró con rabia, lloró con ira, la impotencia la inundaba…finalmente llegó la pena. Se acuclilló y siguió llorando, manos en la cabeza, con el desconsuelo de una niña de cinco años a la que se le ha roto su muñeca preferida. Desahogo. Poco a poco el sollozo fue parando, los gemidos cesaron, todas las lágrimas habían sido derramadas…


Arrugada y temblando de frío se secó con una toalla sucia de tinte que encontró en un rincón del baño. Sacó su crema facial y se untó la cara en exceso para suavizar el escozor de sus mejillas, el colirio alivió sus ojos. Se vistió con lo primero que encontró en el desaliño de ropa que era su armario. Fue a la cocina y se preparó un café. Miró a su alrededor, la vajilla sucia se acumulaba desde lo menos hacía cinco días, el suelo estaba lleno de grasa por aquella sartén que había refilado en un ataque de airada tensión.

Se bebió de un sorbo el expreso y fue hasta su despacho. El ordenador seguía encendido, todavía en la pantalla de la bandeja de correo. Lo miró sin acercarse y divagó. Su mente se quedó en blanco, huyó a otro momento, a otro lugar… Volvió sobre sus pasos, salió de allí caminando de espaldas, con la mirada fija en aquel maldito abogado del diablo.


Todas las persianas de su salón estaban cerradas, en la penumbra pudo apreciar que aquella habitación estaba tan desarreglada como el resto de la casa. Todo era un auténtico caos, todo estaba sucio, desgastado y descuidado, como su propia existencia ¿En qué había convertido su vida? Recordó que había dejado el Mp3 en la mesita de su sagrado rinconcito de lectura, tanteó en la oscuridad y se lo colgó al cuello. Abrió cortinas, persianas, abrió ventanas y salió al balcón. Sus ojos se entrecerraron al noquearla el contraste de luz. Hacía frío y las calles todavía estaban mojadas por la tormenta de la noche anterior, pero el sol brillaba omnipotente y con fuerza. Se puso el reproductor y le subió el volumen al máximo, sonaba el Canon de Pachelbel. Se quedó quieta, cerró los ojos y respiró profundamente, oliendo el aire que la fue purificando, escuchando la música… relax total. Se sintió maravillosamente desnuda y renovada, poco a poco empezó a renacer. Ese adorable olor a recién hecho. Podía sentir sin mirar el mar que tenía enfrente de ella. Se volvió a dejar llevar. Maria Callas y su Ave María… El reloj se apiadó de ella y corrió más lento. La dejó disfrutar de todo lo que tenía a su alrededor y lo inmovilizó para que pudiera sentir todas y cada una de esas pequeñas pero vitales sensaciones. Empezó a percibir la serenidad y la paz que la rodeaba. Era una sensación extraña, pero dulce. Toda la semana se había ido cayendo poquito a poco, hasta que la noche anterior había firmado el acta de su rendición y se había dejado hundir en sus propias aguas corredizas. Hoy sin embargo se había levantado y había conseguido sobrevivir, como un pez que boquea y aletea en la orilla hasta que consigue llegar de nuevo al mar. Curioso lo que puede hacer con una persona un simple olor, una sencilla melodía… Imposible no sonreir.


Finalmente entró y se dirigió de nuevo al despacho. Ahí seguía su ordenador, palpable y real, cierto e ingenuamente cruel. Aquello no había sido un mal sueño. Se fue acercando lentamente y se sentó frente a él de una forma casi ceremonial. Miró la pantalla durante diez segundos y eliminó el último correo recibido, sin abrirlo esta vez, con veinte lecturas ya había tenido más que suficiente... Cayó una lágrima por sus mejillas, prefirió ignorarla. Suspiró de alivio y escribió un nuevo mensaje:

“Ayer morí por fin… Hoy he resucitado en un ser al que no te está permitido conocer… Llora tu duelo si es preciso y después… simplemente olvídame”

Lo envió sin ninguna duda y borró el contacto de forma permanente de la lista de su ordenador. Jamás lo recordaría, jamás quiso memorizarlo…

Era libre… por fin…


Sonaban las cuatro estaciones de Vivaldi…


Carmen